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El poder del individuo como agente de cambio. Volviendo a lo esencial

Actualizado: 27 de jul de 2018

Los microcréditos como una herramienta para el desarrollo social de las poblaciones vulnerables, no son algo nuevo. Ya el premio nobel Muhammad Yunus lo implementó por primera vez en un proyecto piloto entre 1976-1979, en su India natal. El concepto de dar acceso a la India rural a créditos, a través de pequeños montos de dinero,  es innovación social pura. Y ha logrado dos cosas a la vez: Alcanzar o llegar a familias pobres y empoderar, especialmente, a las mujeres, multiplicando su impacto.


Crédito fotografía: Kiva website

Hoy, en día, el Grameen Bank logra un tasa de repago de casi el 98%, llegando a más de 100 millones de familias y moviendo más de 17 mil millones de dólares. Cuando se le pregunta a Yunus sobre la razón del éxito del banco Grameen, siempre contesta que se trata de “confianza”. Un préstamo significa que confías en que la persona te va a pagar de vuelta. Los microcréditos, que se van pagando en cuotas, generan el espacio para mantener un diálogo constante que construye oportunidades para la base de la pirámide; donde tanto el prestatario como el colaborador del Grameen Bank son individuos que se conectan.


Pero qué sucede cuando es cualquier, tu, yo, el ciudadano de pie el que quiere y puede ayudar? Jessica Jackley, es emprendedora social y cofundadora de KIVA. Kiva es una de las primeras plataformas de microcréditos de financiamiento colectivo. Ubicada en San Francisco, logró en 11 años canalizar más de 928 millones de dólares a 2.3 millones de prestatarios en 82 países, con aportes de individuos como cualquiera de nosotros. Jackley llevó la palabra confianza a otro nivel y le puso cara a cada una de esas personas que solicitan el micropréstamo, generando la oportunidad para involucrar al aportante a través de una relación de colaboración, mucho más digna que la del donante/beneficiario. Ella cuestiona el paradigma al señalar: “Cuando conoces los detalles de la transformación que los prestatarios definen para su emprendimiento, entiendes con humildad, que incluso si tuviéramos una varita mágica para arreglarlo todo, probablemente no lo haríamos bien. Para una persona la mejor manera de cambiar su propia vida es tener control y hacerlo de la forma que crea más conveniente.” Nos invita a conocer estas historias desde la curiosidad y no del juicio, desde el que vive esa realidad y no la nuestra. Nos estimula a respetar el concepto de bienestar, éxito y productividad que puede diferir de los nuestros.


Kiva y otras, como Zidisha, son producto de la innovación social, y cambian sin ninguna duda la vida de quienes reciben el micro préstamo; permiten que cualquier persona pueda contribuir al desarrollo de otra persona, desde solo $ 25. Lo más poderoso de esta herramienta es que quizás, si lo permitimos, cambiaría nuestra manera relacionarnos con la pobreza y la visión del asistencialismo y la caridad, lo que continuaría abriendo las puertas a un mundo más justo e inclusivo.